Proactive bilingual (Spanish/English) multimedia journalist and social communicator with demonstrated experience in broadcasting, digital content development and media management. Expert multi-tasker in both supervisory and direct-service roles, developing and managing projects for small businesses, media outlets, and nonprofit organizations in the U.S., Latin America and Spain. Native Spanish speaker.
En este episodio compartimos nuestra visita a San Andrés Islas, Colombia, en donde conocimos un poco de la vida de la isla, visitando el hoyo soplador y otros lugares emblemáticos. Así mismo, hablamos un poco de los efectos causados por el paso del huracán Iota en noviembre de 2020 y reflexionamos sobre la falta de agua potable que vive este lugar, destacando la resiliencia de sus pobladores frente a esta situación y algunos efectos latentes que están viviendo por el cambio climático.
Algunos días después de nuestra visita a la isla, otro huracán el cual recibió el nombre de Julia golpeó de nuevo la isla, pero con menores impactos que los de Iota.
San Andrés, con mar de 7 colores y gran resiliencia por falta de agua potable – CONEXIÓN CLIMÁTICA EP. 10
En este noveno episodio reflexionamos sobre los diferentes ataques en museos de arte que han sido ocasionados por algunos que se denominan a sí mismos como “activistas climáticos” y que buscan, supuestamente a través de la vandalización de obras de arte del patrimonio universal, concientizar al planeta de la necesidad de actuar para contrarrestar el hambre y frenar el avance de la emergencia climática.
Vandalizar el arte no puede ser validado como activismo climático – CONEXIÓN CLIMÁTICA EP.9
En este octavo episodio continuamos la serie hablando sobre el agua y hacemos una recopilación de nuestra asistencia a la Convención Internacional en Emergencia Climática que se realizó en la ciudad de Medellín, Colombia en septiembre de 2022.
El cuidado y preservación del agua fueron parte de las temáticas centrales del encuentro y se hizo énfasis también en la sostenibilidad y gestión social como parte de las estrategias para la resiliencia climática. La próxima convención internacional se realizará en Bogotá durante el año 2023.
El agua en Colombia y su Convención Internacional en Emergencia Climática – CONEXIÓN CLIMÁTICA EP.8
En este séptimo episodio continuamos la serie hablando sobre el agua y reflexionamos sobre el incremento del nivel del mar y su impacto en nuestra resiliencia climática.
Séptimo Episodio — Serie sobre el agua 2 — El incremento del nivel del mar y sus efectos en nuestra resiliencia climática – CONEXIÓN CLIMÁTICA EP. 7
En este sexto episodio comenzamos una serie hablando sobre el cuidado del agua, buscando tomar conciencia de la importancia de este preciado líquido llamado ahora como “el oro azul”, y la urgencia que tenemos todos de tomar responsabilidad y respeto de su valor y lo que el agua representa para el sostenimiento de nuestra vida en la tierra.
El cuidado del agua y sus efectos en nuestra resiliencia climática – CONEXIÓN CLIMÁTICA EP. 6
En este quinto episodio tenemos como invitado a José David Álvarez, vicepresidente de la entidad sin ánimo de lucro Prospera USA en Carolina del Norte, Estados Unidos. Ellos se especializan en brindar asesorías gratuitas a los emprendedores hispanos que están interesados en desarrollar sus proyectos de negocio en los Estados Unidos. Hemos hablado con José David sobre algunas ideas básicas que deben tener en cuenta los nuevos y pequeños empresarios desde que tienen un plan inicial y quienes manifiestan un interés claro, para aportar al cuidado del medio ambiente y tomar acciones concretas para ser más resilientes climáticos desde sus negocios y así lograr mantener sus proyectos en sintonía con la realidad actual y futura.
Los Pequeños Negocios y Sus Estrategias Para Ser Más Resilientes Climáticos- CONEXIÓN CLIMÁTICA EP.5
En este cuarto episodio compartimos algunas ideas básicas para aprender a responder y manejar una crisis alimentaria en cualquier lugar en donde vivamos y aprender a ser más prácticos, para cada día ser mas resilientes climáticos y saber sortear cualquier situación que se nos pueda presentar, debido a la escasez de alimentos o algunos de los productos básicos de la canasta familiar.
Ideas para manejar una crisis alimentaria y ser más resilientes climáticos. CONEXIÓN CLIMÁTICA EP. 4
Hemos estado de visita en el Lago Galena, el cual hace parte del Peace Valley Park ubicado en el área de Doylestown, Pennsylvania en Estados Unidos. En este episodio les presentamos un ejemplo de la transformación de un área que antes fue una mina de la cual extraían varios minerales y cómo esta fue convertida en espacios sostenibles, verdes y resilientes para todos los pobladores de la región.
La transformación de minas en espacios sostenibles, verdes y resilientes – CONEXIÓN CLIMÁTICA EP. 3
En este segundo episodio hacemos una reflexión sobre los efectos de la desinformación que se vive actualmente y que está afectando abiertamente los planes establecidos y no respeta los pilares que componen un plan de comunicación y difusión para la resiliencia climática.
La Desinformación Contra la Comunicación para la Resiliencia Climática – CONEXIÓN CLIMÁTICA EP. 2
En este primer episodio hacemos una presentación general del objetivo del canal y de los contenidos que se estarán desarrollando, teniendo como base la comunicación para la resiliencia climática.
Notas Mediáticas [Podcast] en Cultural Press Podcasts con Miguel Ángel Pérez – EP 26
La tercera revolución industrial tiene que dar el salto hacia una conciencia empática mundial – Notas Mediáticas [Podcast] – EP. 26 –
Cultural Press Podcasts
En este episodio de Notas Mediáticas en Cultural Press Podcasts comentamos sobre un artículo titulado, “La Civilización Empática” de Jeremy Rifkin. Este artículo se publicó el 19 de marzo de 2010, en la columna de Opinión del diario “El País” de España, en su edición global, pero sigue teniendo tanta vigencia que pareciera haber sido publicado el día de hoy.
Así mismo se titula el libro, sobre el que se basa este artículo de Jeremy Rifkin, La civilización empática: La carrera hacia una conciencia global en un mundo en crisis, publicado en español el 18 de marzo de 2010 por la editorial Paidós.
Jeremy Rifkin, quien nació en Denver, Colorado en 1945, es un sociólogo, economista, escritor, orador, asesor político y activista estadounidense. Rifkin investiga el impacto de los cambios científicos y tecnológicos en la economía, la fuerza de trabajo, la sociedad y el medio ambiente.
Ha ejercido de consejero de diversos gobiernos, durante sus respectivas presidencias de la Unión Europea, como Francia, Alemania, Portugal y Eslovenia, entre otros. Asimismo, asesora regularmente al Parlamento Europeo en materias de medio ambiente, tecnología y seguridad energética.
Jeremy Rifkin comienza su artículo diciéndonos que “La ciencia demuestra que el ser humano progresa reduciendo su egoísmo y ampliando su empatía”.
Luego de esta afirmación, señala una serie de acontecimientos que se van encadenando para sustentar su teoría: «Dos espectaculares colapsos, separados por sólo 18 meses, han marcado el fin de la era contemporánea».
En julio de 2008, el precio del petróleo en los mercados mundiales alcanzó la cifra récord de 147 dólares por barril, la inflación se disparó, y con ella todos los precios, desde los alimentos a la gasolina, y el motor de la economía mundial se atascó. Lo que precipitó la crisis fue la creciente demanda de combustibles fósiles de China, India y otras economías emergentes. La capacidad de compra se desplomó y la economía mundial se derrumbó. Ese fue el terremoto que hizo trizas esa época industrial. El colapso de los mercados financieros dos meses después no fue más que una réplica”.
Otro dato importante se menciona para entender la propuesta del autor: “En diciembre de 2009, mandatarios de 192 países se reunieron en Copenhague para abordar el problema, que supone la factura de entropía acumulada, de una revolución industrial basada en los combustibles fósiles: el gasto en CO2 que está recalentando y desequilibrando el planeta hasta llevarlo a un catastrófico cambio climático. Después de años de preparación, las negociaciones fracasaron y los líderes del mundo fueron incapaces de un acuerdo”.
Un panorama que Jeremy Rifkin sigue describiendo con claridad. Dice que «La crisis radica en la concepción de la naturaleza humana que rige el comportamiento de los líderes mundiales y cuyos presupuestos surgieron hace más de 200 años, durante la Ilustración, en los albores de la economía de mercado y de la era del nacionalismo».
«A los pensadores ilustrados – John Locke, Adam Smith, Condorcet, etcétera- les ofendía la concepción cristiano-medieval del mundo que, viendo en el hombre a un ser indigno y depravado, aspiraba a la salvación ultraterrena a través de la gracia de Dios. Preferían sumarse a la idea de que la esencia humana es racional, distante, autónoma, ambiciosa y utilitarista, propugnando que la salvación individual está aquí en la Tierra, en un ilimitado progreso material».
Rifkin nos invita a reflexionar sobre las concepciones antes expuestas con argumentos firmes sobre lo que puede ser la existencia futura: “Si la naturaleza humana es como indicaban los filósofos ilustrados, probablemente estemos condenados. Imposible concebir cómo podríamos crear una economía mundial sostenible y devolverle la salud a la biosfera si todos nosotros, en nuestra esencia biológica, somos agentes autónomos, egoístas y materialistas”.
«Los biólogos y los neurocientíficos cognitivos están descubriendo neuronas espejo, llamadas de la empatía, que permiten a los seres humanos sentir y experimentar situaciones ajenas como si fueran propias. Parece que somos los animales más sociales y que buscamos interactuar íntima y amigablemente con nuestros congéneres».
jeremy rifkin
Entran en juego otras áreas del conocimiento implicadas en todos estos procesos de cambio permanente. Rifkin también nos dice: “Sin embargo, los últimos descubrimientos sobre el funcionamiento del cerebro y el desarrollo infantil nos obligan a repensar esos arraigados dogmas. Los biólogos y los neurocientíficos cognitivos están descubriendo neuronas espejo, llamadas de la empatía, que permiten a los seres humanos sentir y experimentar situaciones ajenas como si fueran propias. Parece que somos los animales más sociales y que buscamos interactuar íntima y amigablemente con nuestros congéneres”.
Jeremy Rifkin destaca el trabajo minucioso que realizan los científicos sociales, que “están comenzando a reexaminar la historia con una lente empática, descubriendo así corrientes históricas ocultas que sugieren que la evolución humana no sólo se calibra en función del control de la naturaleza, sino del incremento y la ampliación de la empatía hacia seres muy diversos y en ámbitos temporales y espaciales cada vez mayores.
«Las pruebas científicas de que somos una especie básicamente empática tienen consecuencias sociales profundas y de gran alcance, y podrían determinar nuestra suerte como especie».
Jeremy Rifkin
Algunas de las propuestas de Rifkin que expresa claramente para sus interlocutores
Para resucitar la economía mundial y revitalizar la biosfera, lo que ahora necesitamos es, nada más y nada menos, que dar, en menos de una generación, el salto hacia una conciencia empática mundial. La cuestión es la siguiente: ¿cuál es el mecanismo que permite la maduración de la sensibilidad empática y la expansión histórica de esa conciencia?
Los momentos cruciales que dan un vuelco a la conciencia humana tienen lugar cuando nuevos sistemas energéticos se conjugan con revoluciones en las comunicaciones, creando nuevas eras económicas.
Los nuevos medios de comunicación se tornan en mecanismos que rigen y controlan la estructuración, organización y gestión de las civilizaciones más complejas que los nuevos sistemas energéticos posibilitan.
Conceptos que entrega Jeremy Rifkin que aclaran estas propuestas de trabajo universal y que son puestas en un contexto histórico
La primera revolución industrial del siglo XIX, gestionada gracias a la comunicación impresa, dio paso a la conciencia ideológica.
La comunicación electrónica se convirtió en el mecanismo rector y de control de la segunda revolución industrial del siglo XX, que marcó el inicio de la conciencia psicológica.
Las revoluciones en las comunicaciones, al hacerse más complejas, van poniendo en contacto a cada vez más gente dentro de redes sociales más amplias y variadas. La comunicación oral tiene un limitado alcance temporal y espacial, mientras que las comunicaciones manuscrita, impresa y electrónica amplían el margen y la profundidad de las interacciones sociales.
«Hoy en día hacemos la historia».
jeremy rifkin
Dice Rifkin: “nos encontramos en la cima de otra convergencia histórica, en una tercera revolución industrial de la energía y la comunicación, que podría EXTENDER LA SENSIBILIDAD EMPÁTICA a la propia biosfera y a toda la vida terrena.
La repartida revolución de Internet se está conjugando con la diseminación de las energías renovables, haciendo posible una economía sostenible que se gestiona localmente con vínculos en todo el mundo”. Es decir, se postula hacia la Conciencia Empática.
Y para concluir este artículo Jeremy Rifkin nos deja el desafío de consolidar el futuro a través del surgimiento de LA CIVILIZACIÓN EMPÁTICA.
Observaciones sensatas de lo que se vive actualmente apuestan hacia ella: “Las generaciones más jóvenes están llevando su capacidad de empatía más allá de los credos religiosos y la identificación nacional, incorporando así a toda la humanidad y al ingente proyecto vital que envuelve la Tierra. Pero nuestra prisa por alcanzar la conectividad universal empática tropieza con un gigante entrópico en constante aceleración: el cambio climático.
¿Podremos alcanzar la conciencia biosférica y la empatía mundial a tiempo de evitar el derrumbe planetario?
Necesitamos una conciencia planetaria para resucitar la economía y revitalizar la biosfera. ¿Imposible? No, en absoluto.
Píldoras para Sanar [Podcast] en Cultural Press Podcasts con Miguel Ángel Pérez – EP 25
La tercera revolución industrial tiene que dar el salto hacia una conciencia empática mundial – Notas Mediáticas [Podcast] – EP. 26 –
Cultural Press Podcasts
Tim Wu es abogado estadounidense, profesor de la Facultad de Derecho de Columbia University de Nueva York y colaborador de opinión para The New York Times. Es conocido en el campo legal y académico por sus propuestas para las industrias de medios y tecnología y también a nivel político.
“Después de todo, la idea del ocio es un logro ganado a pulso, pues presupone que hemos rebasado las exigencias básicas de la supervivencia”.
Tim Wu – abogado estadounidense
Tim Wu comienza su artículo de opinión transmitiéndonos una vivencia muy profunda e impactante para él. Nos dice que siempre queda sorprendido por cuántas personas le dicen que no tienen ningún pasatiempo. Podría parecer algo insignificante, pero (aunque suene grandilocuente) para él es una señal de una civilización en decadencia.
Y continúa diciéndonos algo que aparentemente puede sorprender al lector y al oyente cuando afirma que “Después de todo, la idea del ocio es un logro ganado a pulso, pues presupone que hemos rebasado las exigencias básicas de la supervivencia”.
Tim Wu no se detiene aquí con sus comentarios e incluso nos deja un ejemplo conocido por muchos de nosotros; se trata de su país de origen y nos dice:
“Sin embargo, en Estados Unidos, el país más rico en la historia, parece que nos hemos olvidado de la importancia de hacer las cosas por el simple hecho de que disfrutamos hacerlas. Sí, dice reconocer: que es que todos estamos tan ocupados. Entre el trabajo y la familia y las obligaciones sociales, que ¿cómo esperan que tengamos tiempo?”
Lo que Tim Wu sigue desarrollando en su escrito, nos sigue sorprendiendo. Nos da varias razones de por qué la gente no tiene pasatiempos. Los presenta muy didácticamente con expresiones y ejemplos concretos.
«Cuando tu identidad está ligada a tu forma de entretenimiento —eres un yogui, un surfista, un escalador—, más te vale hacerlo bien porque si no es así, ¿quién eres entonces?»
Para explicarlo él comenta que “Si te gusta correr, ya no es suficiente con que des un par de vueltas a la manzana: ahora hay que entrenar para los maratones. Si te gusta pintar, ya no lo haces nada más para disfrutar de una agradable tarde solo contigo, con tus acuarelas y con unos lirios de agua, sino que ahora debes buscar que exhiban tus obras en una galería, o al menos intentar hacerte de una cantidad “respetable” de seguidores en las redes sociales.
Cuando tu identidad está ligada a tu forma de entretenimiento —eres un yogui, un surfista, un escalador—, más te vale hacerlo bien porque si no es así, ¿quién eres entonces?” agrega Tim Wu.
Y siguen las sorpresas cuando afirma: “nos da miedo no hacerlos bien. Más bien: nos intimida la expectativa —que ya es un sello distintivo de nuestra época, tan intensamente pública y enfocada en el desempeño— de que debemos ser talentosos hasta en las actividades que realizamosen nuestro tiempo libre.
Enfatiza que “se han vuelto demasiado serios, demasiado rigurosos; ahora se trata de una oportunidad para sentir ansiedad sobre si en realidad eres la persona que dices ser”.
Una frase, escrita en negrilla y con letra más grande, nos anuncia una especie de conclusión:
Los requerimientos de la excelencia están en guerra con lo que llamamos libertad.
Y para sustentar esta categórica afirmación Tim Wu nos explica:
“Aquí lo que hemos perdido es la afición tranquila para tener un talento modesto, a hacer algo por el simple hecho de que lo disfrutas y no porque lo haces bien. No habría que enfatizar que los pasatiempos deben ser una actividad distinta al trabajo remunerado”.
No obstante, dice, valores ajenos como “la búsqueda de la excelencia” se han insertado y han corrompido lo que solía ser el terreno del ocio, así que ya no hay lugar para el verdadero aficionado.
Aludiendo de nuevo al terreno conocido, nos informa que “La población —al menos la de Estados Unidos— parece estar dividida entre los aficionados semiprofesionales (algunos tan dedicados como los atletas olímpicos) y aquellos que se retraen en el ocio pasivo en las pantallas, la marca distintiva de nuestros tiempos tecnológicos”.
Aclara que no niega “que se puede obtener mucho sentido al practicar una actividad a nivel profesional y que no mira con desdén a quien decida dedicar su vida entera a una pasión o talento innato”.
Uniendo y diferenciando a la vez nos recuerda Tim Wu que “hay experiencias muy profundas que traen consigo el dominio de un arte. Pero también hay una alegría pura y verdadera, un grato deleite, casi infantil, que surge al aprender y simplemente esmerarnos en lo que practicamos. En retrospectiva, se darán cuenta de que los mejores años de sus clases de buceo o de carpintería, por dar algunos ejemplos, fueron cuando apenas se iniciaban, cuando sentían exaltación tan solo por hacerlo.
Siguiendo la idea que desarrolla el autor de este artículo de opinión, nos encontramos con un desenlace que nos aclara el por qué hay que tener valor para ser mediocre. A partir de varias preguntas disparadoras nos invita a reflexionar:
¿Qué pasa si te permites hacer únicamente aquello en lo que sobresales?
¿Qué pasa si decides aprender a surfear a los 40 años, como Tim Wu lo hizo?
¿Qué pasa si cuando tienes 60 decides aprender italiano?
Tim Wu, nos propone igualmente algunas respuestas que nos mueven a profundizar en la esencia de su propuesta:
La expectativa de alcanzar la excelencia puede ser abrumadora.
Se supone que la libertad y la igualdad deben facilitar la búsqueda de la felicidad.
Una democracia, cuando funciona como es debido, permite que los hombres y las mujeres se conviertan en personas libres; sin embargo, depende de nosotros, como individuos, si usamos esa oportunidad para encontrar un propósito, alegría y satisfacción.
De aquí hasta el final del artículo, sus palabras escritas toman más fuerza para sostener que “si sospechas que esto parece una elaborada súplica que él hace para que la gente deje de trabajar tanto, pues él asegura que lo es”.
De cualquier manera, afirma Tim Wu, que al expresarse en términos mayúsculos: la promesa de nuestra civilización, el objetivo de todos nuestros esfuerzos y avances tecnológicos, es rescatarnos de la lucha por la supervivencia y darnos tiempo para quehaceres más nobles.
Sin embargo, exigir la excelencia en todas nuestras actividades puede menoscabar eso; puede ser un peligro para la libertad o puede incluso destruirla. Nos despoja de una de las mayores recompensas de la vida: el sencillo placer de hacer algo solo porque lo disfrutamos profundamente.
Y definitivamente, hay que tener valor para ser mediocre por elección propia.
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